enero 28, 2015

Adolescente A Los Treinta.

Hoy no vamos a hablar de moda, ni de viajes, ni de las películas nominadas a los premios Óscar, hoy vamos a hablar de lo horrible que es envejecer y de como nuestro cuerpo juega con nuestros sentimientos, haciéndonos creer que le ganamos la batalla a nuestros achaques de juventud, pero no señores, el proceso de envejecimiento es mucho más doloroso e irónico que una película de Tarantino.


Les cuento esto, porque estoy por pasar por uno de los procesos más dolorosos en la vida de un adulto, la famosísima extracción de la muela del juicio; estos días entre antibióticos, analgésicos, antiinflamatorios y una dieta casi líquida, y no estoy hablando de los licuados detox naturistas en mi viaje, me puse a reflexionar en todas las cosas que pensé que ya no sufriría a esta edad y en una que otra que no perdona el proceso de envejecimiento, digo es natural y todo eso, pero no me chingues naturaleza, abusas.
1. Acné: Lo padecimos en la pubertad, nos marcóde por vida, yo en lo personal tuve varios intentos de suicidio por este problema, creces, crees que se fue, y el día que tienes una entrevista de trabajo, una cita o una presentación importante ¡PUM! el señor grano del tamaño del monte olimpo en la frente y/o naríz; lo siento no es justo, podemos mandar a un hombre a la luna, pero no hemos sido capaces de erradicar el acné en los adultos, lo siento naturaleza, pero la extinción de los dinosaurios y esto son dos cosas que no te perdonaré jamás.


2. Brackets: Sumen los trabajos de ortodoncia a la adolescencia con acné, felicidades, tienen estereotipo de nerd, tengo la idea de que deberían de estar prohibidos para los adultos, simplemente es algo antinatural, ah pero claro, las hijas de puta muelas del juicio, que por cierto empiezan a crecer por ahí de los 25, se encargan de hacer más ricos a los dentistas, echando a perder años de sufrimiento juvenil, porque adivina qué, 3 de cada 5 adultos necesitan repetir el trauma de parecer Bety la fea gracias a las muelas del juicio.


3. Resacas Épicas: Llega ese momento en la vida en la que te acercas a los 30's y dos cervecitas y un tequila, tienen la capacidad de tirarte en cama todo el día, casi como si hubieras fiestado en las Vegas cuatro días seguidos, es más, el simple olor de perlas negras en la mañana te desearán tener ébola y no haber bebido como universitario en las trajineras, simplemente ya no aguantas igual.


4. Desvelarse: Típico que en tus buenos tiempos llegabas a tu casa a las nueve de la mañana pidiendo más fiesta, esto ya es físicamente imposible, a la una de la mañana ya estamos bostezando, y si a las dos no estamos en nuestra cama, al otro día aunque sea sábado, ni unos chilaquiles en el parque México nos harán salir de la cama.

5. Perdida del cabello: Pasamos la adolescencia odiando nuestro cabello, peleando y experimentando con el, untandonos cuanta cosa podíamos para lograr el look de Ricky Martin; hoy vemos tristemente como nuestros rizos rubios, se van quedando el la almohada, en el lavabo, en la computadora; digo, nunca tuve la cabellera de Lorenzo Lamas, y en mi familia nadie padece de calvicie, pero si se siente gacho.


Cada día que pasa voy entendiendo más la frase esa con la que mis papás me bulleaban "como me ves te verás" ni estoy tratando de decir que ya nos tenemos que tirar al drama y ver como se nos cuelga todo, pero tengo que aceptar que ya no es lo mismo, ya quisiera uno tener la maldición de Benjamin Button, hay que cuidarse y envejecer con dignidad, total ¿quién nos quita lo bailado?.

@AguaParaNescafe