marzo 09, 2017

Tokyo #LostInTraslation

Holaaaaaaaa amiguitos, ¿cómo están? Ya sé que los abandoné por mucho tiempo, pero a mi favor diré que andaba de parranda y qué parranda; como ya les había platicado fui por primera vez a Asía, y el primer país elegido para esta aventura fue Japón; obviamente moría de miedo, porque no es lo mismo ir a un país que medio entiendes lo que está escrito, a uno que parece que escriben con símbolos sin sentido, quiero confesar antes de seguir con el post, que me siento muy apenado por los japoneses por no haber aprendido más de su idioma antes de ir, y tuve que aplicar la de gringo naco que espera que todo mundo le hable en un inglés perfecto y la verdad es que eso no pasó.


Pues ahí nos tienen, nos subimos al avión, en un padrísimo vuelo de 15 horas notttt llegamos a Nipolandia, salimos del aeropuerto y todo sin problema HASTA que llegamos al centro de la ciudad, me sentí como pueblerina llegando a la capital multiplicado por diez, Tokio es una ciudad muy grande y debajo de la ciudad hay una red de metro, trenes y centros comerciales que transportan una marabunta de personas que saben a donde van, en ninguna película de ciencia ficción había visto algo así, y ahí estamos con las maletas sin saber a donde ir, ni para donde correr y sin entender nada.





Y caída del cielo el primer ángel que nos ayudó, una chica que se veía que venía de la escuela, que nos vio a punto de llorar y que no sólo nos dijo donde ir, nos llevó hasta el andén, ya sé que a lo mejor soy un exagerado, pero uno no está acostumbrado a esa clase de amabilidad, como en el amor.


Y así empezó la aventura, dejamos las maletas, y comenzamos a explorar la ciudad, Tokio es una ciudad inmensa y teníamos sólo 4 días para conocer lo más importante, me hubiera gustado estar mucho más tiempo un motivo más para regresar, pero planear nuestra visita por zonas fue la clave para poder conocer los highlights más importantes, la verdad es que lo hicimos muy bien, empezamos por Meiji Temple y después nos dimos la vuela por Takeshita Street, donde el contraste entre la paz interior y las modernas a calles de distancia lo era todo, siendo mis primeras horas ahí, empecé a amar la ciudad, la limpieza, y el orden caótico convivian sin problema. Tokio es diez veces más luminosa que Nueva York, y 40 veces más limpia que Londres, la vida corre ahí a un ritmo muy acelerado, pero aún en todo ese desorden, la paz y la seguridad que ofrecen sus habitantes no se compara con nada que haya visto antes, incluso con Alemania y su obsesión por el orden, ya quisiera lo perfecto que la sociedad japonesa.


Terminamos la noche en un restaurant en Omotesando, entre puros locales, obviamente me volví fan del sake, y mi temor por la comida japonesa se disipó, pero ya les hablaré de eso luego, mi sorpresa, los japoneses son los más discretos en la calle, pero a los dos sakes, son los más divertidos del mundo, el idioma del alcohol es universal.


Tokio es la mezcla perfecta de entretenimiento, espiritualidad, buen vivir y gente increíblemente bien vestida y amable, Shinjuku, Golden Gai, Akihabara son LOS barrios si quieren fiesta, Odaiba es el paraíso del entretenimiento y el anime, Ginza si no eres pobre como yo, es el barrio perfecto para ir de shooping y sólo con poner un pie en Ueno park o en cualquiera de sus templos harán que te llenes de paz interior.



Ese es primer mundo y no mamadas, olvídense de Europa o los Estados Unidos, la sociedad japonesa es lo más cercano a una utopia futurista donde todos se respetan, donde si se encuentran algo en la calle saben que eso es de alguien más, donde entrar al metro no es como jugar americano, donde separan la basura aunque no haya botes de basura en la calle, donde están orgullosos de su identidad pero al mismo tiempo no tienen problema con adoptar costumbres extranjeras, donde hay baños impecablemente limpios y gratuitos por todos lados, incluso si están enfermos saben que tienen que usar tapabocas para no enfermar a los demás. Los japoneses crecen aplicando las enseñanzas de sus religiones budismo y sintoísmo, como todo mundo debería vivir con su religión aplicando lo bueno, pensando en los demás antes que en uno mismo, tampoco les echaré tantas flores, esta presión social hace que los nipones tengan colapsos emocionales, conocimos un Japonés que nos contó que además de ser alguien en la vida, debes de aportar a la comunidad, así es, todo lo contrario a la mentalidad gringa.


El respeto por todo su entorno se ve reflejado en sus impecables calles, perfectamente señalizadas para todo tipo de personas, en sus jardines cuidadosamente arreglados.


Tipo que son tan geniales los japoneses que tienen su propia torre Eiffel, y la pregunta del millón ¿es caro Japón? y la respuesta es... No, como todas las ciudades tú puedes hacer tu viaje tan caro como quieras, porque la ciudad tiene tanta oferta de comida, bebida y diversión para todos los bolsillos, en comparación con Londres o París les podré decir que Tokyo es mucho más barata, puedes comer muy bien incluso del Seven Eleven, porque como son primer mundo tienen comida preparada y empaquetada. lista para comer, y DIOR de mi vida, el ramen que preparan en Japón es el mejor del mundo, me volví fan.



Y aunque llegué con mucho miedo, el comunicarse no fue un problema, la sonrisa y la amabilidad son universales, el saber decir gracias y disculpe son básicos, después de este viaje me siento graduado y listo para ir a lugares más exóticos. En estos días les iré subiendo varios post, regresé muy, muy inspirado, y btw, subí los snaps que hice a You Tube durante el viaje, se los dejo, si les gustan díganme, porque como si me gustó eso de ser comentarista de viajes.





@AguaParaNescafe