abril 19, 2017

South Korea #SeoulGangnamStyle

Yo sé que no tengo vergüenza, porque ya tiene más de un mes de que regresé de viaje, ya me volví a ir y yo todavía no termino de contarles mis aventuras por Asía, estoy pensando muy seriamente en aceptar colaboraciones para poder cumplir con los tiempos de entrega aquí, pero ya saben que soy muy celoso del blog, y no creo que esté padre llamarme a mi mismo blogger si no escribo mis propios post porque me he enterado de varios casos. Este es el último capítulo de esta miniserie audiovisual, creo que mentalmente no quería escribir este post para no decir adiós, pero pues no me anduve tomando fotos en el frío en balde.


Total que tomamos en Osaka rumbo a Icheon, pueblito donde se ubica el aeropuerto de Seúl, sé que los aeropuertos asiáticos y árabes son somo los más modernos del mundo, pero este en particular me encantó, amplio, moderno, con pista de patinaje para los engendros, bueno hasta regaderas, y TODO GRATIS, tomamos el metro que afortunadamente estaba en la misma línea de donde nos quedábamos, y PUM, pinche frío de -5°C, o sea si sabía que iba a hacer frío, pero uno nunca está preparado mentalmente para eso, soportable, pero después se convirtió en un problema.
Japón te arruina la vida, estoy seguro que no hay destino en el mundo que se le compare, por eficiente, porque la gente es amable y por limpio, tengo que confesar que conocer Corea no me llamaba tanto la atención, no era un país que moría por conocer, sólo me daba curiosidad, terminamos aquí por su cercanía con Japón; conocía generalidades del país, como que la escritura de su idioma es una de las más eficientes del mundo, que estaban en eterna guerra con Corea del norte, que de ahí es una de las protagonistas de Sense8, que son los que más se cuidan la piel del mundo y claro el Gangnam Style.


La primera impresión de Corea (y por Corea me refiero a Corea del Sur, porque obviamente está imposible ir a la otra sin que te maten) es que era un pueblito modernizado, ya sé, estoy loco, pero Corea no la ha tenido fácil, imaginen que ha sido invadida por mongoles, chinos, rusos y japoneses, la península estuvo ocupada por Japón hasta que se terminó la 2° guerra mundial, y después de eso el norte estuvo apoyado por la Unión Soviética y el sur por los Estado Unidos, bla, bla, bla, Corea sigue separada desde entonces; imaginen el crecimiento acelerado de Seúl, digamos que al ritmo que ha crecido Santa Fe, pero bien hecho y sin escatimar en gastos.



A diferencia de Japón Corea tiene más arraigada su identidad, supongo que es algo que no se dieron el lujo de perder después de tanta invasión; nuestra primera parada fue Gyeongbokgung, un inmenso palacio custodiado por guardas imperiales, muy al estilo inglés, tuvimos la suerte de presenciar el famoso y colorido cambio de guardia.

 



Los contrastes de Seúl, de modernidad y tradición son todavía más radicales que en Japón, la gente tiene costumbres de pueblo, les juro, siembran lo que pueden en las jardineras de sus casas, hay señoras en la calle vendiendo verduras, hay más puestos de comida callejera por kilómetro cuadrado que taquerías en la Ciudad De México, los Coreanos me hicieron sentir un poco más en casa, bueno son más normales, respetan, aunque no te sorprendas si te dan un empujón; las calles de Seúl son más sucias que las de Tokio y tienen hasta tu propio Tepito lleno de productos de China procedencia.






Seúl es una ciudad dinámica y llena de energía, los coreanos son unos alcohólicos que gustan del so-ju con cerveza a cualquier hora, tendré que decir que son amables, pero no les gustan los extranjeros, se siente raro y feo que la gente que se sienta junto a ti en el metro prefiera ir de pie que a tu lado :(


Seúl fue construido entre varias colinas, la más grande está coronada por la torre de Seúl, una torre de 236 metros de la cual tenemos una vista 360 de la ciudad, que como ya les dije, entre tantos edificios eso era Santa Fe reloaded.



Pero creo que lo que más me impresionó fue su relación con la guerra, Corea está habituada a la guerra, en las estaciones del metro hay stands de mascaras de gases, por aquello de que al vecino incómodo se le ocurra bombardear.


 

Corea lo hace muy bien, si a moda y belleza se refiere, las oferta de diseño es muy variada y las tiendas de belleza me hicieron sentir con los poros abiertos y la piel más grasa del mundo, las señoras ven tutoriales de de belleza más que programas de cocina. Y si de cocina hablamos, la comida es deliciosa, ramen, barbacoa, dumplings y hasta pollo estilo kentuky, no sé si es a propósito, pero los coreanos saben mezclar lo mejor de la comida de todo el mundo.

Todo esto por $200 pesitos por persona.

Y seguro se están preguntando ¿Hay que vender los riñones para visitar Corea? para sus sorpresa NO, aunque estuvimos en la capital del país, ha sido uno de los destinos más baratos que he visitado fuera de México, los precios son muy parecidos a los de la Ciudad De México, incluso me atrevería a decir que mucho más bajos en algunas cosas.


No pondría Corea como una prioridad de vida, pero si tienen la oportunidad de visitar este maravilloso país les juro que no se van a arrepentir, yo tengo que regresar porque como les contaba el principio el frío hizo de las suyas, nos enfermamos horrible y ya no pudimos ir a la DMZ (zona desmilitarizada, que funge como la frontera con Corea del norte) ni a esquiar.



Con este post me despido de la aventura asiática y si creyeron que no tenía snaps se equivocan se los dejo para que este post sea más audiovisual.





 PS: Muchas gracias a mi amiga Karla que me acompaño en esta locura de viaje, que me tomó fotos pero sobre todo me soportó tantos días sin dejarme de hablar, creánme que a veces hasta ni yo me soporto, ella se merece un aplauso, la neta.
 
@AguaParaNescafe