Somewhere Over The Rainbow.

Hace como siete años fui por primera vez a San Francisco, y fue bien padre porque me tocó presencial el 75 aniversario del Golden Gate y pues hicieron un show de fuegos artificiales y fue así como wow. Siete años después ya no podía con mi vida estaba en un trabajo que me demandaba mucho, y sentía que moría por dentro poco a poco, era jueves, y el próximo fin era uno de esos largos, así que empecé a teclear y media hora después ya tenía un boleto con destino a San Fran (Según yo así le dicen los locales). San Francisco es mi ciudad preferida de Estados Unidos, es muy difícil de definirla es pequeña, bonita por donde la veas, cálida y le encanta el vino, tiene como eso del bon vivant que tanto me gusta, es como la mezcla perfecta de una ciudad europea y una gringa. 


Originalmente quería visitar el valle de Napa y ver Yosemite con mis propios ojos, pero una serie de eventos desafortunados hicieron que no pudiera rentar un coche, todo mal, no me quedo de otra que disfrutar la ciudad, la última vez que fui además de poco dinero, hice todas las cosas turísticas que encontré y no la viví como me hubiera gustado. Mi primera parada fue Haight-Ashbury, cuna del movimiento hippie, del amor y paz, letreros psicodélicos, del amor al prójimo, del hagamos el amor y no la guerra de una época en la que todo era más simple, Janis Joplin gritaba que nos amaba a todos por su balcón todas las mañanas, bueno así me imagino que era.


Estas callen albergan varias tiendas uno de los paraísos para los amantes de la, verán, hay más de una decena de tiendas de ropa vintage, ropa con varias historias que contar, de personas que ven la vida diferente, donde puedes encontrar piezas únicas con las que te puedes expresar tu verdadero yo, la última vez que estuve ahí no puede darle rienda suelta a mi estilista de moda frustrado y esta vez nada me detuvo, creo que revisé todos los ganchos que pude y al final por unos pocos dólares tenía algunas de mis piezas favoritas hasta ahora y ahora sí, estaba listo para mezclarme con los locales. El hambre y mis pies me pedían a gritos un break por lo que me dirigí al barrio italiano a ver si encontraba Calzones un restaurante con una de las mejores pizzas que he probado; una botella de vino después y con el estomago más que lleno fui a prepararme para la noche al hotel.

La fiesta en San Francisco es muy intima, en Castro hay todo tipo de lugares para todos los gustos, edades y preferencias, los locales son pequeños, los bares diversos y las personas muy cálidas, en mi experiencia hay muy pocos lugares gay con una vibra tan bonita, aunque el movimiento LGBT nació en Nueva York, Market St, fue testigo de diferentes manifestaciones por la igualdad y la diversidad. Castro es un barrio museo,  la calle inicia con una enorme bandera arcoíris símbolo del orgullo del movimiento, esta bandera nació en la marcha de 1978 aquí en San Fran, el creador btw se inspiró en la canción Over The Rainbow que interpreta Judy Garland en el Mago de Oz Judy es considerada el primer ícono gay, ese mismo año Harvey Milk fue asesinado en esta ciudad inmortalizándolo a él y a la bandera como uno de los iconos del movimiento. Castro ha hecho un buen trabajo para que nada de esto se olvide, los murales, los altares improvisados, el memorial por las víctimas del holocausto que formaban parte de la comunidad siguen ahí, porque aquí estamos, siempre hemos estado aquí y no nos vamos a ir.

Juanita Moore
Juanita Moore

La noche era joven, mi primera parada fue un lugar donde lo único que se escuchaba eran musicales, por ahí de la tercera parada, salí a fumar afuera de Q-Bar donde Diego me ofreció un poco de weed ya era legal so todo era amor y paz y yo sentía que todos éramos amigos, creo que no tardó mucho en hacerme efecto, porque como le dije a Diego, this shit is strong man!, y ahí estaba yo, en el lugar más feliz del mundo de nuevo, con gente perreándo junto a mi, con un sentimiento de gratitud inmenso con Harvey porque el quería que viviera que viviéramos plenos y felices, porque él quería que nadie se sintiera inseguro y pudiéramos amar a quien queramos, la noche se apagó, hice fila para entrar a Little Annie porque el munchies empezaba a hacer de las suyas y regresé al hotel.

Al siguiente día, la mimosa hizo lo suyo, visité el Golden Gate por última vez y regresé a Castro donde tomé mi inseparable Martini en Twin Peaks ahí conocí a Tomas, un veterano de 80 años, el me bajó un poquito de mi nube de amor, me contó lo que fue vivir ahí durante el movimiento, su divorcio, de como se unió a la comunidad, de cuantos amigos perdió por culpa del VIH y de como los el cambio de siglo  empezó a dividir de nuevo a la comunidad, hoy existe un nuevo tipo de discriminación, me dice, por cuanto dinero tienes, por tu edad, por tu masculinidad, tu peso y ya ni hablamos del color de piel, su   compañero murió hace más de 20 años, estuvieron juntos, 25 años antes de que partiera, murió sin que pudieran casarse, no se siente triste por eso, se siente triste porque cada vez siente que las personas han perdido el interés por los demás, ya nada les impresiona ni les interesa en la vida, la soledad nos está matando cuando gritamos atención todos los días en Internet, me despido de Tomas, tengo que regresa despido San Fran con un atardecer en Dolores Park, es 16 de Septiembre y hay una estatua del cura Hidalgo, tengo que regresar a mi realidad, me gustaría decir que sus palabras se quedaron grabadas en mi cabeza y no las olvido, pero a la semana ahí estaba de nuevo, haciendo lo de siempre viviendo la misma vida de siempre.


PS. Igual este mes del orgullo sin marcha del orgullo igual podrían leer un poco de los orígenes del movimiento a Harvey le hubiera gustado mucho.

@AguaParaNescafe.

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